sábado, 3 de septiembre de 2011

CONTRA LA CALVICIE

Científicos estadounidenses han identificado ciertas células madre en la capa de grasa que hay bajo la piel que mandan señales moleculares que determinan cuándo crece el pelo. De hecho, cuando el cabello muere, la capa de grasa del cuerpo cabelludo se encoje. Por el contrario, mientras crece el pelo esta misma capa de células se expande en un proceso conocido como adipogénesis. Una de las moléculas que producen las células de grasa se conoce con el nombre de PDGF (siglas en inglés de Factor de Crecimiento Derivado de Plaquetas), y ya se había asociado previamente con el crecimiento del pelo.

Los hombres que sufren calvicie conservan células madre en la raíz del pelo, pero estas han perdido la capacidad de activarse para regenerarlo y permanecen “adormecidas”. Ahora que los científicos saben de dónde procede la orden que necesitan para activarse, la alopecia podría tener sus días contados. “Si conseguimos que las células de grasa ‘hablen’ con las células madre de la raíz del folículo capilar, podríamos lograr que el cabello volviese a crecer”, asegura Valerie Horsley, investigadora de la Universidad de Yale (EE UU) y coautora del estudio que publica hoy la revista Cell.

DONDE SE HABLA MAS RAPIDO

Un nuevo estudio publicado en la revista Language sobre la velocidad a la que nos comunicamos en los principales idiomas concluye que existen diferencias notables entre los países orientales y los occidentales. Para comprobarlo, los autores se basaron en 20 textos cortos traducidos a siete lenguas: chino mandarín, inglés, francés, alemán, japonés, italiano y español, pronunciados por decenas de hablantes nativos.

Una de las conclusiones es que algunos idiomas necesitan más tiempo para contar exactamente la misma historia. Concretamente, los textos en inglés son mucho más cortos que los mismos textos traducidos al japonés. Sin embargo, las lenguas que se hablan más rápido (con una mayor tasa silábica, es decir más sílabas por minuto) tienden a incluir menos información en cada sílaba individual. En otras palabras, la densidad informativa del inglés es menor que la de otros idiomas que se hablan más lento.

Según François Pellegrino, de la Universidad de Lyon (Francia), el estudio confirma que hay varias estrategias posibles de codificación lingüística pero que, ya sea hablando rápido o despacio, en todos los idiomas transmitimos la información con la misma eficacia. En el caso concreto del español, que se habla rápido, Pellegrino concluye que utiliza muchas sílabas en poco tiempo pero cada una de ellas contiene poca información. En el extremo opuesto estaría el chino mandarín, que es mucho más lento pero transmite más contenido en cada palabra.