Un estudio realizado por investigadores de Telefónica I+D demuestra que, al contrario de la creencia popular de que el P2P perjudica a los ISP, el tráfico de BitTorrent beneficia a las grandes operadoras, ya que circula principalmente sobre enlaces locales y no supone un sobrecoste.
Algunos proveedores de Internet han limitado durante años la velocidad del tráfico P2P que generan aplicaciones de intercambio de archivos como BitTorrent. La razón que alegan es que este tipo de tráfico les sale caro, al consumir ancho de banda y recursos de la red.
Pero el estudio presentado por investigadores de Telefónica, junto con la Universidad de Northwestern (Chicago, EEUU), en la conferencia SIGCOMM 2011, demuestra que los grandes ISP se han visto beneficiados por este tráfico, o que por lo menos no les resulta costoso cursarlo.
Los investigadores monitorizaron durante dos años, entre noviembre de 2008 y noviembre de 2010, el comportamiento de medio millón de usuarios conectados a 3.150 ISP distintos repartidos por 169 países.
Durante este tiempo se analizaron los patrones que sigue BitTorrent a la hora de establecer el contacto con otros pares para intercambiar las partes de un archivo. Tras analizar 202 millones de trazas, concluyen que los clientes P2P se alimentan principalmente de pares cercanos. El 32% del tráfico se queda dentro del país y otro 41% viene desde un único país extranjero.
Este dato es importante, ya que lo que les cuesta dinero a los ISP es tener que contratar tránsito para llegar a redes con las que no tienen peering directo, lo que ocurre con redes remotas situadas fuera del país. Entre operadores nacionales, suelen intercambiar tráfico gratuitamente mediante acuerdos de peering.
A la luz de estos datos, para una operadora del tamaño de Telefónica, resulta más económico que sus clientes empleen P2P, que se alimenta principalmente de pares cercanos, que el que realicen descargas directas, en las que los servidores están alojados al otro lado del Atlántico o en los países nórdicos y deben emplear proveedores de tránsito para llegar hasta ellos.
domingo, 21 de agosto de 2011
sábado, 20 de agosto de 2011
APRENDIENDO A COMER CON LA DIETA DUNKAN
Adelgazar en un contexto de abundancia es algo antinatural, penoso y a menudo insoportable. El método Dukan propone adelgazar de forma natural, con un regreso a los alimentos fundadores de la especie humana, los alimentos de los primeros hombres, los cazadores-recolectores, las proteínas y verduras, 100 alimentos de los cuales 72 provienen del mundo animal y 28 del vegetal. Y esta oferta viene acompañada de las palabras mágicas: “A VOLUNTAD”.
Consejos para adelgazar de forma natural
Una de las mayores ventajas de nuestro método para adelgazar es su fuerte estructura encuadrada e integrada. Si sigues al pie de la letra nuestros consejos para adelgazar, perderás peso de forma regular.
Un método para adelgazar y estabilizarse en 4 etapas
4 fases acompañan al usuario desde el primer día de la dieta, para no abandonarle nunca más.
4 fases, de la más fuerte, encuadrada y eficaz, a la más abierta y estabilizadora.
4 fases que se suceden una a otra para conseguir el objetivo ideal: adelgazar de forma natural, rápida, estabilizadora y duradera.
1 - Una fase de ATAQUE breve y fulminante, con resultados inmediatos. Durante esta fase, la dieta está compuesta por 72 alimentos con gran cantidad de proteínas.
2 - Una fase de CRUCERO que conduce de una sola vez al Peso Justo. Durante esta fase, hay que alternar días de proteínas alimentarias puras (Fases PP) con días de proteínas acompañadas de las 28 verduras recomendadas (Fases PV).
3 - Una fase de CONSOLIDACIÓN de 10 días por kilo que es la puerta al regreso a una alimentación equilibrada. Una libertad vigilada cuyo objetivo es echar raíces en ese peso francamente conseguido y aún vulnerable. Con esta fase se ve el regreso progresivo de los alimentos de placer con las dos comidas de gala.
4 - Una fase de ESTABILIZACIÓN definitiva basada en 3 medidas simples, concretas, poco penosas pero no negociables. Esta fase es la parte más fácil y la más esencial de nuestro método para adelgazar ya que el 95% de las personas que siguen una dieta recuperan el peso perdido.
Consejos para adelgazar de forma natural
Una de las mayores ventajas de nuestro método para adelgazar es su fuerte estructura encuadrada e integrada. Si sigues al pie de la letra nuestros consejos para adelgazar, perderás peso de forma regular.
Un método para adelgazar y estabilizarse en 4 etapas
4 fases acompañan al usuario desde el primer día de la dieta, para no abandonarle nunca más.
4 fases, de la más fuerte, encuadrada y eficaz, a la más abierta y estabilizadora.
4 fases que se suceden una a otra para conseguir el objetivo ideal: adelgazar de forma natural, rápida, estabilizadora y duradera.
1 - Una fase de ATAQUE breve y fulminante, con resultados inmediatos. Durante esta fase, la dieta está compuesta por 72 alimentos con gran cantidad de proteínas.
2 - Una fase de CRUCERO que conduce de una sola vez al Peso Justo. Durante esta fase, hay que alternar días de proteínas alimentarias puras (Fases PP) con días de proteínas acompañadas de las 28 verduras recomendadas (Fases PV).
3 - Una fase de CONSOLIDACIÓN de 10 días por kilo que es la puerta al regreso a una alimentación equilibrada. Una libertad vigilada cuyo objetivo es echar raíces en ese peso francamente conseguido y aún vulnerable. Con esta fase se ve el regreso progresivo de los alimentos de placer con las dos comidas de gala.
4 - Una fase de ESTABILIZACIÓN definitiva basada en 3 medidas simples, concretas, poco penosas pero no negociables. Esta fase es la parte más fácil y la más esencial de nuestro método para adelgazar ya que el 95% de las personas que siguen una dieta recuperan el peso perdido.
El estrés aumenta el apetito
Científicos del Hotchkiss Brain Institute (HBI), de la Universidad de Calgary (Canadá), han descubierto un mecanismo por el cual el estrés incrementa la recolección de comida en ratas. El hallazgo, publicado esta semana en Neuron, proporciona importantes pistas para explicar por qué el estrés podría ser uno de los factores que más contribuye a la obesidad.
Los investigadores Jaideep Bains y Quentin Pittman, observaron específicamente a las células nerviosas (neuronas) en la región del cerebro conocida como hipotálamo. Esta estructura es conocida por tener un importante rol en el control del apetito y el metabolismo y ha sido identificada como la región primaria responsable de la respuesta del cerebro al estrés. Normalmente, el cerebro produce neurotransmisores denominados endocanabinoides, que envían señales de unas células al otra para controlar el apetito.
En este trabajo, los investigadores han comprobado que, cuando no hay comida, se produce una respuesta de estrés que causa, de forma temporal, "recableado" funcional en el cerebro, que puede reducir la capacidad de los endocanabinoides para regular la ingesta de alimento y contribuir a aumentar el almacenamiento de comida. Sin embargo, cuando se bloquean los efectos de las hormonas del estrés en el cerebro, la ausencia de comida no causa ningún cambio en el circuito neural.
Según explica Bains, "estos descubrimientos pueden ayudar a explicar cómo la comunicación celular dentro de nuestro cerebro puede ser anulada en ausencia de comida". Esos mismos cambios pueden ser generados por el estrés inducido por la falta de alimentos. Si en el cerebro humano se produjeran cambios similares a los observados en los roedores, estos hallazgos podrían tener varias implicaciones para la salud humana. Según Pittman, "por ejemplo, si decidimos saltarnos una comida, el cerebro podría hacer que aumentara el apetito". "Es más, el hecho de que la falta de comida active una respuesta de estrés podría ayudar a explicar la relación entre el estrés y la obesidad", añade. En cualquier caso lo que está claro, concluyen los autores del estudio, es que “la ausencia de comida provoca cambios dramáticos en la forma en que nuestras neuronas se comunican unas con otras”.
Los investigadores Jaideep Bains y Quentin Pittman, observaron específicamente a las células nerviosas (neuronas) en la región del cerebro conocida como hipotálamo. Esta estructura es conocida por tener un importante rol en el control del apetito y el metabolismo y ha sido identificada como la región primaria responsable de la respuesta del cerebro al estrés. Normalmente, el cerebro produce neurotransmisores denominados endocanabinoides, que envían señales de unas células al otra para controlar el apetito.
En este trabajo, los investigadores han comprobado que, cuando no hay comida, se produce una respuesta de estrés que causa, de forma temporal, "recableado" funcional en el cerebro, que puede reducir la capacidad de los endocanabinoides para regular la ingesta de alimento y contribuir a aumentar el almacenamiento de comida. Sin embargo, cuando se bloquean los efectos de las hormonas del estrés en el cerebro, la ausencia de comida no causa ningún cambio en el circuito neural.
Según explica Bains, "estos descubrimientos pueden ayudar a explicar cómo la comunicación celular dentro de nuestro cerebro puede ser anulada en ausencia de comida". Esos mismos cambios pueden ser generados por el estrés inducido por la falta de alimentos. Si en el cerebro humano se produjeran cambios similares a los observados en los roedores, estos hallazgos podrían tener varias implicaciones para la salud humana. Según Pittman, "por ejemplo, si decidimos saltarnos una comida, el cerebro podría hacer que aumentara el apetito". "Es más, el hecho de que la falta de comida active una respuesta de estrés podría ayudar a explicar la relación entre el estrés y la obesidad", añade. En cualquier caso lo que está claro, concluyen los autores del estudio, es que “la ausencia de comida provoca cambios dramáticos en la forma en que nuestras neuronas se comunican unas con otras”.
El análisis de sangre, la mejor forma de conocer el sexo del feto
Según un equipo de científicos de Estados Unidos, que ha revisado 57 investigaciones sobre el tema, el método más fiable para determinar el sexo del feto es el análisis de sangre. Este sistema consiste en detectar en la sangre de la embarazada secuencias del cromosoma Y, el que determina el sexo masculino, gracias a que el ADN del feto está presente en su organismo.
Los autores, científicos de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU, con la doctora Stephanie Devaney al frente, sitúan esta técnica por delante de procesos más ampliamente implantados hasta el momento, como la amniocentesis o la ecografía. La principal ventaja sobre esta última radica no solo en una mayor precisión, sino que proporciona también la posibilidad de saber el sexo del bebé a partir de la séptima semana en lugar de la undécima. Además, el análisis de sangre evita los riesgos de otros métodos como la amniocentesis, que consiste en la toma de una muestra del líquido amniótico. Algo que, aunque mínimo, supone un riesgo para el embarazo.
Concretamente, la técnica del análisis de sangre consiste en saber si el feto es portador del cromosoma Y, lo que supondría que se trata de un varón. Para ello, se analiza en la sangre de embarazada el contenido de ADN no celular, buscando secuencias de este cromosoma. Cuando estos fragmentos se encuentran en abundancia, se puede afirmar que el niño tendrá sexo masculino. Esta prueba se puede realizar desde la séptima semana de embarazo y su porcentaje de acierto alcanza cifras de entre el 95 y el 99 por ciento.
Las posibles aplicaciones de este método no se quedan en la mera determinación del sexo del feto. Este método podría aplicarse también a la detección de problemas genéticos ligados a los cromosomas sexuale, como hemofilia, fibrosis quística o Huntington. Esta revisión ha sido publicada en la revista Journal of the American Medical Association.
Los autores, científicos de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU, con la doctora Stephanie Devaney al frente, sitúan esta técnica por delante de procesos más ampliamente implantados hasta el momento, como la amniocentesis o la ecografía. La principal ventaja sobre esta última radica no solo en una mayor precisión, sino que proporciona también la posibilidad de saber el sexo del bebé a partir de la séptima semana en lugar de la undécima. Además, el análisis de sangre evita los riesgos de otros métodos como la amniocentesis, que consiste en la toma de una muestra del líquido amniótico. Algo que, aunque mínimo, supone un riesgo para el embarazo.
Concretamente, la técnica del análisis de sangre consiste en saber si el feto es portador del cromosoma Y, lo que supondría que se trata de un varón. Para ello, se analiza en la sangre de embarazada el contenido de ADN no celular, buscando secuencias de este cromosoma. Cuando estos fragmentos se encuentran en abundancia, se puede afirmar que el niño tendrá sexo masculino. Esta prueba se puede realizar desde la séptima semana de embarazo y su porcentaje de acierto alcanza cifras de entre el 95 y el 99 por ciento.
Las posibles aplicaciones de este método no se quedan en la mera determinación del sexo del feto. Este método podría aplicarse también a la detección de problemas genéticos ligados a los cromosomas sexuale, como hemofilia, fibrosis quística o Huntington. Esta revisión ha sido publicada en la revista Journal of the American Medical Association.
DEPORTE PARA VIVIR
Las personas que hacen ejercicio durante 15 minutos al día o 92 minutos a la semana, amplían su esperanza de vida tres años en comparación con las personas que son inactivas, según revela un estudio publicado en The Lancet. "El ejercicio a niveles muy bajos reduce las muertes por cualquier causa en un 14 por ciento", afirma uno de los autores principales del estudio, el profesor y catedrático de la Universidad de Texas (Estados Unidos), Xifeng Wu.
Los investigadores encontraron que el riesgo de muerte por cualquier causa descendió en un 4 por ciento por cada 15 minutos más de ejercicio, llegando hasta los 100 minutos de ejercicio al día durante el estudio. Así, los ejercicios durante 30 minutos diarios añaden unos cuatro años en la esperanza de vida.
En el estudio, que siguió a 416.175 taiwaneses entre 1996 y 2008 durante un promedio de ocho años, los participantes completaron un cuestionario sobre su historial médico y con información sobre su estilo de vida, así como la actividad física que realizaban por semana durante el mes anterior, recogida en función de su intensidad (baja, moderada o alta) y tiempo. Según la investigación, si las personas inactivas en Taiwán hicieran un poco ejercicio diario, una de cada seis muertes podría ser pospuesta. "Sería una reducción estimada de mortalidad similar a la de un programa de control del tabaco con éxito", aseguran los autores.
Los participantes que realizaban menos de una hora a la semana de actividad física fueron clasificados como inactivos, es decir, el 54 por ciento de todos los sujetos. Otros fueron clasificados en un nivel bajo, medio, alto o muy alto sobre la base de la duración y la intensidad de su ejercicio. Así, los investigadores calcularon el riesgo de mortalidad y la esperanza de vida para cada grupo. Los que participan con bajo volumen de ejercicio tenían menores tasas de mortalidad que las personas inactivas, independientemente de la edad, el riesgo de enfermedad de género, el estado de salud, el consumo de tabaco, consumo de alcohol o enfermedad cardiovascular.
"Se debe promover una recomendación de 15 minutos de ejercicio diario", señalan los autores, que concluyen que estos hallazgos pueden estimular a la gente a hacer ejercicio tanto como puedan y que no se sientan frustrados porque no puedan llegar a los 30 minutos diarios que hasta ahora recomendaban los expertos.
Los investigadores encontraron que el riesgo de muerte por cualquier causa descendió en un 4 por ciento por cada 15 minutos más de ejercicio, llegando hasta los 100 minutos de ejercicio al día durante el estudio. Así, los ejercicios durante 30 minutos diarios añaden unos cuatro años en la esperanza de vida.
En el estudio, que siguió a 416.175 taiwaneses entre 1996 y 2008 durante un promedio de ocho años, los participantes completaron un cuestionario sobre su historial médico y con información sobre su estilo de vida, así como la actividad física que realizaban por semana durante el mes anterior, recogida en función de su intensidad (baja, moderada o alta) y tiempo. Según la investigación, si las personas inactivas en Taiwán hicieran un poco ejercicio diario, una de cada seis muertes podría ser pospuesta. "Sería una reducción estimada de mortalidad similar a la de un programa de control del tabaco con éxito", aseguran los autores.
Los participantes que realizaban menos de una hora a la semana de actividad física fueron clasificados como inactivos, es decir, el 54 por ciento de todos los sujetos. Otros fueron clasificados en un nivel bajo, medio, alto o muy alto sobre la base de la duración y la intensidad de su ejercicio. Así, los investigadores calcularon el riesgo de mortalidad y la esperanza de vida para cada grupo. Los que participan con bajo volumen de ejercicio tenían menores tasas de mortalidad que las personas inactivas, independientemente de la edad, el riesgo de enfermedad de género, el estado de salud, el consumo de tabaco, consumo de alcohol o enfermedad cardiovascular.
"Se debe promover una recomendación de 15 minutos de ejercicio diario", señalan los autores, que concluyen que estos hallazgos pueden estimular a la gente a hacer ejercicio tanto como puedan y que no se sientan frustrados porque no puedan llegar a los 30 minutos diarios que hasta ahora recomendaban los expertos.
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